
Este 2 de abril fue el cumpleaños de Hans Christian Andersen, escritor danés, autor de "El Patito Feo". El era también feo, y a veces fue rechazado por todos, pero al fin, escribiendo sus cuentos, logró volar con las alas de su alma. Hoy es considerado el padre de la literatura infantil.¿Quieres recordar una de sus historias?
EL PATITO FEO
En las cercanías de una granja escondido entre los altos juncos que crecían en el borde de la laguna, había un nido lleno de huevos. Mamá Pata estaba suavemente sentada sobre ellos, para darles calor. Esperaba el nacimiento de sus patitos.
¡Cric! ¡Crac! Uno tras otro comenzaron a abrirse los huevos, y los patitos asomaban por ellos sus cabecitas. Pero...
¡Cric! ¡Crac! Uno tras otro comenzaron a abrirse los huevos, y los patitos asomaban por ellos sus cabecitas. Pero...
¿que será extraña ave gris que aparecía entre sus hijos? Mamá Pata no salía de su asombro. "¡Ninguno de mis otros patitos es como este!"
Algunos días despuésfue caminando hasta la laguna seguida de sus patitos. Plafff! Se lanzó al agua... y uno tras otro saltaron ellos detrás. Nadaban espléndidamente. Y hasta el patito feo nadó junto a ellos.
Pero después fueron al corral de los otros patos, que los miraron con impertinencia y dijeron:
Pero después fueron al corral de los otros patos, que los miraron con impertinencia y dijeron:
"¡Miren, aquí viene otra cría, como si ya no fuéramos bastantes! ¡Pero qué feo es ese patito! ¡Sáquenlo de este corral! ¡No lo queremos!".
Uno por uno, los patos se lanzaron sobre el patito feo y lo picotearon en el cuello, y lo empujaron de un lado a otro. Vinieron después algunos pollitos y ellos también lo picotearon .
Mamá Pata trató de proteger al patito feo. "Déjenlo tranquilo", pidió a las malignas aves, "él no hace daño a nadie". Pero de nada sirvió. Hasta sus propios hermanitos empezaron a tratarlo mal.
Todos los días era lo mismo. El patito feo no podía escapar al maltrato y a la soledad. "Creo que será mejor que me vaya lejos, muy lejos",
se dijo por fin. Así es que, saltando el cerco, salió tan rápido como pudo.
Se dedicó a viajar por el mundo, pero en todas partes lo rechazaban. Se escondió en una cuevita y sólo comía yerbas y frutas del monte. Pasaron muchos, muchos días. Llegó el otoño. Las hojas vistieron de oro, se tornaron amarillentas y rojizas en el bosque.
Uno por uno, los patos se lanzaron sobre el patito feo y lo picotearon en el cuello, y lo empujaron de un lado a otro. Vinieron después algunos pollitos y ellos también lo picotearon .
Mamá Pata trató de proteger al patito feo. "Déjenlo tranquilo", pidió a las malignas aves, "él no hace daño a nadie". Pero de nada sirvió. Hasta sus propios hermanitos empezaron a tratarlo mal.
Todos los días era lo mismo. El patito feo no podía escapar al maltrato y a la soledad. "Creo que será mejor que me vaya lejos, muy lejos",
se dijo por fin. Así es que, saltando el cerco, salió tan rápido como pudo.Se dedicó a viajar por el mundo, pero en todas partes lo rechazaban. Se escondió en una cuevita y sólo comía yerbas y frutas del monte. Pasaron muchos, muchos días. Llegó el otoño. Las hojas vistieron de oro, se tornaron amarillentas y rojizas en el bosque.
Una tarde, a la puesta del sol, aparecieron unos cisnes por entre los arbustos.
"¡Ah! ¡Qué lindo sería ser un animal tan hermoso como ellos!", suspiró el patito feo.
Vino después el invierno. Los días eran cada vez más fríos y el pobre patito feo tuvo que nadar en el agua helada que empezaba a congelarse a su alrededor. Nadie le traía alimentos y apenas tenía qué comer. Todo era muy triste!.
En la primavera, cuando el sol volvió a calentar la tierra y las plantas a florecer, el patito feo notó que sus alas se habían agrandado y eran muy fuertes. Las batió contra su cuerpo, una y dos veces, hasta que por fin se elevó en el aire. Voló sobre la granja y la casa. Voló muy, muy alto.
No pasó mucho tiempo antes de que se encontrara en un gran jardín. Tres hermosos cisnes nadaban en un estanque. "Me gustaría ir con ellos", se dijo el patito. Quizá ni siquiera me hagan caso, por ser tan feo. Pero, sin embargo, no importa, lo intentaré".
Bajó hasta el agua y nadó rápidamente hacia ellos. Pero cuando miró hacia abajo y vio su propio reflejo en el agua clara, ¡que sorpresa! Ya no era un ave oscura y fea, como le había parecido siempre. Él también era ahora un hermoso cisne blanco.
Unos niños entraron al jardín, gritando: ¡Un cisne nuevo! ¡Mírenlo, aquí!" Y después añadieron: "¡Es el más lindo de todos los cisnes!".
El cisne nuevo volvió tímidamente la cabeza. Se sentía tan feliz. Aleteó, curvó el grácil cuello y dijo: "Jamás soñé con tanta dicha cuando era el patito feo".
Vino después el invierno. Los días eran cada vez más fríos y el pobre patito feo tuvo que nadar en el agua helada que empezaba a congelarse a su alrededor. Nadie le traía alimentos y apenas tenía qué comer. Todo era muy triste!.
En la primavera, cuando el sol volvió a calentar la tierra y las plantas a florecer, el patito feo notó que sus alas se habían agrandado y eran muy fuertes. Las batió contra su cuerpo, una y dos veces, hasta que por fin se elevó en el aire. Voló sobre la granja y la casa. Voló muy, muy alto.
No pasó mucho tiempo antes de que se encontrara en un gran jardín. Tres hermosos cisnes nadaban en un estanque. "Me gustaría ir con ellos", se dijo el patito. Quizá ni siquiera me hagan caso, por ser tan feo. Pero, sin embargo, no importa, lo intentaré".Bajó hasta el agua y nadó rápidamente hacia ellos. Pero cuando miró hacia abajo y vio su propio reflejo en el agua clara, ¡que sorpresa! Ya no era un ave oscura y fea, como le había parecido siempre. Él también era ahora un hermoso cisne blanco.
Unos niños entraron al jardín, gritando: ¡Un cisne nuevo! ¡Mírenlo, aquí!" Y después añadieron: "¡Es el más lindo de todos los cisnes!".
El cisne nuevo volvió tímidamente la cabeza. Se sentía tan feliz. Aleteó, curvó el grácil cuello y dijo: "Jamás soñé con tanta dicha cuando era el patito feo".
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