jueves 16 de septiembre de 2010

UN TALLER INFINITO

Infinito es el recuerdo que crece con el tiempo, como esperamos que crezca la semilla plantada en esos días en que los hijos de los trabajadores de la UNEFA asistieron a un Taller de Iniciación literaria para Niños, y dejaron sus hermosas producciones en narrativa y poesía.
Infortunadamente, y a espaldas de las autoridades de la UNEFA que tenían la mejor voluntad para auspiciar este trabajo, nos topamos con un muro de incomprensión y envidia. Como si fuesen duendes de la amargura, brotaron pequeños espíritus de las cuevas de Curimagua, pero en vez de luz, llenos de resentimiento y dolor, nos impidieron seguir desarrollando esta hermosa labor de estimulación de la lecto-escritura y de siembra de valores.
Pero algo quedó, estoy segura.
Desde el tiempo el afecto, la fantasía, las ganas de hacer patria.
Un saludo entrañable y muchas felicitaciones por su talento a los jóvenes de este taller de Literatura Infantil.
Todos tan maravillosos, plenos de fantasía y creatividad.

Durante 15 tardes en el 2007 y en el 2008 compartieron afinidades, crearon cuentos y poemas y encontraron esa vena de escritores que todos llevamos dentro. Ellos son:
Mariana Coromoto Valderrama.
Eduardo Andrés Valderrama
Jhonn Arturo Arguinzones.

Jhois Ayrtón Arguinzones.
Roberth Ernesto Angel
Grecia Villanueva
Leudys Rodríguez
Britani Angelivette Ibarra
Miguelangel Adrián Torrealba Díaz
Angel Emilio González
Ana María Rodríguez Coronil
María Fernanda Torrealba,
Anderson Zambrano.

Karen Zambrano
Ninoska Salazar.
Dubravska Gonzalez
Audrey Gonzalez

Ramón Roa.
Maria Laura Curcho
Yaicely Salazar

Leudys Rodríguez.

A continuación, algunas de las más bellos trabajos literarios de estos inteligentes niños y niñas.


UNA FLOR

Ayer corté una flor y vi hacia el cielo.
Pensé que era Dios quien esa rosa me dio
No me di cuenta de que una estrella me sonrió
Y apenas la vi cantó una canción.

Al escuchar cantar al océano,
Su voz quise imitar
Mas no puedo imitar una voz tan celestial.

Después fui corriendo en mi corcel,
Para poder ver el milagro de
Ver otra flor crecer.

María Laura Curcho.

Los Fantasmas de las Batallas.

Un día que llegamos de vacaciones a la finca de mi tío nos fuimos a un río y cuando llegamos sonaban los trotes de muchos caballos y soldados. Entonces nos fuimos de ese lugar, y nos bañamos en otro pozo del río. Cuando llegamos a la finca todo estaba muy oscuro y a los lados parecía que pasaban caballos y esclavos fantasmas.
Y de golpe llegó la luz.
Entramos a la casa y se escucharon pasos y ruidos extraños. Cuando fuimos a los corrales había cadenas oxidadas con sangre y vimos en los árboles soldados sin cabeza.

Grecia Villanueva


Las Hadas luminosas
Un día la reina de las hadas vio que el día estaba nublado, las nubes tapaban el sol y su precioso bosque estaba muy oscuro.
Se puso a llorar, en ese momento su Pegaso la acercó y la abrigó con sus alas en una especie de abrazo.
Luego la reina tuvo una idea. Subió al Pegaso y recorrió todo el mundo en busca de hadas que hicieran algo para que su bosque estuviera iluminado.
Después de muchos días de volar encontró a cinco hadas-luciérnagas que le prometieron ayudarla.
La reina las llamó hadas luminosas. Luego muy contenta las llevó a su bosque y ellas lo iluminaron todo.

María Laura Curcho.

La vida
La vida es el sol
La vida es la luna
Y si todos cantáramos
Todos los días muy alegres
La vida sería
Más segura.

María Laura Curcho



La estrellita
Había una vez una estrellita que era muy chiquitica. Cuando veía a las demás estrellas decía :
-¿Por qué Dios me hizo tan chiquitica?
Y entonces un día le pidió a Dios:
-Señor, hazme más grande y te prometo que seré feliz.
Desde entonces fue la estrella más grande y más feliz del cielo.

Karen Zambrano
Los hermanos Tigres

Había una vez una familia de tigres que vivían en el bosque. En total eran cuatro, los padres, tigre y tigrito. Un día unos cazadores mataron a sus padres, y ellos lograron escapar pero tenían que seguir solos.
Tenían mucha hambre y vieron un filete en medio del bosque . Pero cuando fueron a comer los atrapó una red, eran cazadores. Los pequeños tigres trataron de escapar pero no podían, pasaron días y los separaron Tigre fue a las peleas de tigres y Tigrito fue al circo.
Pasaron diez años. Un día había un concurso de peleas de tigres. Tigre iba a participar y el dueño del circo estaba orgulloso.
Ya estaba todo listo para las batallas, la primera entre Tigre y Tigrito.
Y cuando los dos se vieron a los ojos rompieron la jaula de los tigres
La gente corría asustada. Pero ellos escaparon y vivieron felices.

Jhois Arguinzones.

El barco hechizado.

Una vez en el mar había un capitán pirata demasiado malo, que robaba barcos a los demás capitanes. Una noche en el mar ocurrió una tormenta y el barco de los piratas se hundió. Entonces el capitán bravo, decidió vengarse de la naturaleza.



Donde él navegaba pasaban muchos barcos y todos iban desapareciendo en una neblina oscura. Aparecían después los barcos en una isla perdida, llena de fantasmas, y también estaban las almas de los piratas.
Un día el espíritu del pirata decidió robar otra vez, pero un padre de la isla de Margarita fue hasta la isla donde se veía a veces el pirata y le arrojó agua bendita a las olas, bendiciendo el mar. Entonces el capitán malvado descansó en paz y regresaron todos los barcos que habían desaparecido.

Roberth Angel.


El Angel que pintaba estrellas

Erase una vez un angelito que se llamaba Gabriel. A él le gustaba pintar estrellas porque quería que los niños creyeran en él, qué mejor manera que pintando estrellas. Un día Dios le encargó una misión: que pintara a estrella más brillante, grande y más bonita que se pudiera ver en todo el universo y sobre todo que le gustara a los niños
El ángel Gabriel empezó con su misión: hizo una estrella grande, bonita, pero sin luz. El Señor le dijo:
-Gabriel, te mandé que hicieras un estrella grande, bonita y brillante, esta estrella es bonita, grande, pero no tiene nada brillante, así que vuelve a intentarlo.
Gabriel se puso triste, con el corazón en mil pedazos agarró sus pinceles y sus pinturas y comenzó a pintar estrellas de todos los tamaños y en su mente decía:
- Mmmm....pero....algo me falta en esta estrella.
En ese momento pasó una luz tan brillante como la escarcha, la luz le dijo:
-Gabriel, úsame para que hagas la estrella perfecta.
El inmediatamente hizo lo que la luz le ordenó, pintó la estrella más grande, más hermosa y que alumbrara todo el cielo.
-He aquí tu estrella, Señor.
Dios se sorprendió y le dijo con una gran sonrisa:
-Ahora sí pusiste empeño y corazón, te felicito.
El ángel al escuchar esto se alegró mucho y le dijo:
-Ahora todos los niños podrán ver mi creación y creerán en mí.

Britany Ibarra y
Mariana Valderrama.


La niña de la luna

Había una vez una luna que se sentía ignorada porque sus amigos no podían estar con ella.
Un ángel le apareció y le dijo:
-¿Tienes un deseo, luna?
Ella pidió que pudiera hablar con una persona. El angel se lo concedió. Le dijo:
-Hablarás con una niña de nombre Estrella.
La niña escuchó una voz. Era la luna. Estrella se asutó pero la luna le dijo:
- No te asustes soy yo, la luna, que quiero conversar contigo.
La niña creció y después de muchos años murió y su espíritu ahora permanece dentro de la luna. Y por eso se dice que en las noches, se ve en las manchas que tiene la luna ,el rostro de la niña que todavía permanece allí, hablando con la luna.

Ana María Rodríguez Coronil

El Conejito mentiroso

Había una vez un conejo que era muy mentiroso y un día le dijo a su mamá que quería ir al campo. Se fue a una granja donde había zanahorias y robaba 5 zanahorias y le dijo a su mamá que las encontró por ahí.
Otro día el conejo se fue al bosque, se metió en una siembra de lechugas y dos amigos del conejo lo escucharon decir:
-Le diré a mi mamá que le conseguí estas lechugas.
Y los amigos se fueron a la casa del conejo y le dijeron a su mamá que el conejito estaba robando
Cuando llegó su mamá lo regañó. Después le pidió al conejito que no volviera a robar más. Le explicó que a las personas les cuesta conseguir sus alimentos y sus cosas y sufren mucho cuando alguien se las roba.
Y él comprendió, entonces no volvió a robar más.

Jhonn Arturo Arguinzones











La tortuguita que buscaba el mar.
Un día una tortuguita acababa de nacer y buscaba el mar, pero se confundió y se adentró en el bosque.
Y pasando el tiempo la tortuguita fue creciendo, ella no sabía si tenía familia, se sentía muy sola. Se preguntaba dónde estaría el mar.
Pasaron muchos días hasta que encontró una amiga, era una hermosa pajarita, ella acompañó a la tortuguita, en su búsqueda del mar.
La tortuguita hablaba y hablaba con la pajarita, le decía que no sabía si tenía familia, ella, muy optimista le decía que seguramente la tenía.
Seguían buscando el mar y después de tanto tiempo lo encontraron.
Era hermoso, azul y tranquilo. Allí la tortuguita se despidió de su amiga y se sumergió en el mar donde encontró a su familia y vivieron mucho tiempo felices y unidos. Pero siempre salía a saludar a su amiga la pajarita.
Ramón Francisco Roa Camacho.

La rosa pretenciosa
Erase una vez en un rosal una rosa llamada Rosángela. Ella era muy pretenciosa. Todos los días pasaba por la fuente y decía:
-Qué bella soy.
Todo el tiempo coqueteaba en las narices de las rosas y les decía.
-Miren ustedes son todas unas descoloridas son todas unas feas, y lo peor de todo es que tienen espinas, en cambio yo, soy de varios colores tengo ojos azules y no tengo espinas. Bueno me voy, porque debo ir a la peluquería. A arreglarme para verme más bella aún.Así que diós, rosas, feas.
Rosángela eguía criticando y coqueteando.
Un día fue a la fuente como lo hacía cada día y cuando fue a ver su reflejo un hombre la agarró justo por el tallo. Rosángela trató de escaparse, pero no pudo, el hombre la apretaba demasiado fuerte, ella gritaba:
-¡Auxilio, auxilio!
Y nadie la ayudó en su tragedia. Luego pensó: "Yo criticaba a las otras rosas por su belleza común y sus espinas. Si hubiese tenido espinas lo habría pinchado, y si no hubiera sido tan linda no me habrían capturado.
Anderson Zambrano.


El árbol que hablaba.
Había una vez un árbol viejo que hablaba, pero tenía mucho miedo que una persona lo descubriera porque lo podrían talar. Entonces un niño lo escuchó hablar, y el árbol le pidió que no le contara a nadie, para que no lo fueran a cortar. El niño le dijo:
-No te preocupes porque mi sueño era encontrarte.
Y el árbol le dijo:
-¿Para qué me buscabas?
El niño contestó.
-Porque yo sabía que existe un árbol que habla.
El árbol dijo:
-¿Me guardas mi secreto?
El niño respondió:
-Claro, amigo.
El niño guardó el secreto del árbol y fueron grandes amigos.
Un día, otros amigos del niño lo vieron hablando con el árbol. El niño les dijo:
-No tengan miedo, recuerden que ustedes también soñaban con encontrar este árbol. Y los niños también guardaron el secreto.
Un mes después el árbol se estaba secando y los niños le dieron más de 40 cubetazos de agua. El arbol les contó que en poco tiempo moriría, pero su espíritu volvería más joven, en sus retoños, y serían amigos por mucho tiempo más.
Angel.

El unicornio y la sirena.
Miguelangel Torrealba

Había una vez un unicornio llamado Félix, sus padres eran los reyes de ese gran bosque de unicornios. El pequeño príncipe Felix vivía feliz porque tenía todo lo que quería. Un día, cuando Felix estaba jugando, sus padres le dijeron que tenían que dejar el reino y evacuar la ciudad.
¿Por qué?- dijo Felix.
La mamá le respondió que era porque los humanos los estaban buscando para atraparlos o matarlos y por eso todos se tenían que ir.
-¡Yo no me quiero ir!- dijo Felix. Yo me quiero quedar.
-Si te quedas te van a matar, pequeño.
-Entonces déjame buscar mis juguetes.
-No, Félix, el tiempo se agota, vamos, en el camino te sigo, explicando.
-Corre, Félix, corre, apresúrate, te van a atrapar si no corres. Ya tu papá se adelantó con todos los demás unicornios. Tenemos que alcanzarlos.
-Mamá no puedo más, deja que me atrapen.
-No, tienes que seguir, ya vamos a llegar a nuestro escondite, allí podrás descansar, pero apúrate, estamos cerca.
Al fin llegaron a una cueva llenade flores y ramas en el corazón del bosque.
-Pequeño Felix, aquí podrás descansar pero sólo una hora. Porque cuando los soldados humanos escuchen el ruido que hacen nuestras patas al correr se darán cuenta y buscarán hasta debajo de las piedras y si nos encuentran aquí nos llevarán ante el rey humano y todos moriremos enjaulados.Así que descansa, nadie te va a molestar, duerme, pequeño Félix.
Atardecía cuando la reina madre despertó a su hijo:
-Levántate Félix, ya pasó la hora y todos los unicornios están afuera esperándonos.
Cuando salieron todos los unicornios se habían ido, sólo quedaba uno, tan joven como Félix, y cuando ese unicornio vio a la reina salir de esa cueva quedó impresionado pensó que todos se habían ido pero la reina y el príncipe estaban allí. La reina le preguntó
-¿Porque aún estás aquí?.
-Bueno, majestad, me dijeron que me quedara para recoger algunas frutas para comer y que me esperaban en lo alto de la montaña.
-Podemos ir con él, ¿verdad mamá?
-No hijo, es peligroso.
-Mamá , desde que salimos del reino sólo hemos sufrido y ahora si no nos vamos con él perderemos a nuestra familia y amigos.
-No hijo si vamos con él corremos el riesgo de perder nuestras vidas. Bien. Tú te quedarás aquí con él y yo llevaré la comida a los demás unicornios, a lo alto de la montaña.
-Pero entonces tú corres peligro mamá. Mejor vamos todos juntos a esa montaña.
-Bien. Pero…Eso sí, tenemos que ir muy rápido.
-Está bien mamá, correré lo más rápido posible.
Los cascos de Félix eran aún pequeños, por más que corría no avanzaba muy rápido.
-Estamos llegando, mamá.
-Sí hijo, estamos llegando.
La mamá había escuchado unos pasos y le dijo a Félix que se escondiera con el otro unicornio. Cuando los pequeños se escondieron vino un humano y mató a la reina. En ese momento Félix quería salir pero el otro unicornio no lo dejó le dijo que si salía lo iban a matar.
Félix empezó a llorar y su nuevo amigo le dijo que tenía que calmarse. Cuando llegaron a lo alto de la montaña no había ni un solo unicornio.
Se pusieron muy tristes.
El otro unicornio le dijo al príncipe Félix que corriera lo más fuerte que pudiese y se escondiera en el bosque. El pequeño unicornio se escondió por muchos años.
Al tiempo, Félix fue creciendo, creciendo, hasta ser un gran unicornio, como su padre el rey. Un día cuando fue al río a tomar un poco de agua se encontró a una sirena muy hermosa, cuando la vio se enamoró de ella. El único problema era que el unicornio no hablaba el idioma de las sirenas.
Recordó que todos los unicornios tienen un hada madrina. Pasó una semana tratando de recordar cómo llamarla, y al fin lo logró.
-¿Qué deseo pides, hijo.?
-Quiero hablar con la sirena.
El deseo fue concedido y el unicornio y la sirena se hicieron amigos, jugaban en el río y se contaron sus vidas. Un día Félix le dijo a la sirena que si quería ser su esposa.
-Pero estás loco, tú eres un unicornio.
En el fondo la sirena estaba muy feliz pero ¿cómo se iba a casar con un unicornio?.
Félix estaba muy triste. Llamó al hada para pedirle otro deseo.
Fue al bosque y el hada apareció de inmediato, diciéndole que le concedería el deseo.
-Madrina, el problema es que ella es una sirena.
-No puedo salir del agua-dijo ella.
-No importa. ¿Para qué son las varitas mágicas.? Vamos, manos a la obra. Y en un abrir y cerrar de ojos la sirena se convirtió en una bella unicornia. Félix estaba muy feliz. Se reinició con ellos el linaje real de los unicornios del bosque.