martes 12 de mayo de 2009

SERE LA GATA BAJO LA LLUVIA...

Si hay algún animal con el que nos identificamos las niñas, las adolescentes y las

mujeres en general, son los gatos. Nos gusta que nos traten con delicadeza, que nos

hablen con suavidad. Y si no sentimos protección ni afecto, sencillamente..nos

vamos a otro lado donde lo podamos encontrar. Pero este no es el caso de GLAKE la

gatita que soñaba con ser modelo...¡o actriz!



Una historia de pasarela


Glake era hermosa, de habado pelaje a franjas. Parecía una tigresita. Todos los gatos
la piropeaban cuando andaba por los tejados. Pero ella no quería casarse, desde muy
pequeñita soñaba con ser modelo de comida para gatos, de tiendas de mascotas.
Modelo o actriz. Ese era su sueño. Y como tal dormía horas enteras soñándolo.


Un día, sin permiso de su dueña la poeta Gladys, que la quería mucho y jasta le había
compuesto canciones, resolvió irse sola a Hollywood, y probar suerte como modelo,
como extra o como actriz...
Se encontró con que había llegado el invierno, y con ese frío tuvo que comprarse una
bufanda. Bueno, eso le daba un aire a lo Greta Garbo..

Despues de muchos castings, y horas de maquillaje, logró un papelito en una película,
un remake de "la gata sobre el tejado caliente", reemplazando a Liz Taylor que estaba
muy viejita. Y cuando fue a cobrar, nada. Nada de dólares. Potque era acriz novata solo Le
pagaron en sardinas. Que ofensa,,,
Decepcionada del ,mundo de la actuación, decidió volver al regazo de Gladys y dijo como Dorothy en el mago de OZ "No hay
lugar como el hogar"

lunes 9 de marzo de 2009

CATALOGO FANTASTICO




FURUFUJUÉ

"Esta historia ocurriò en el aire"
Antonio Trujillo

En los altos páramos de la Cordillera Andina, al sur de nuestro continente, se halla el altiplano boliviano, lo que antes se llamaba el Alto Perú. En esas alturas hay interminables punas, llanuras casi desiertas donde solo el waira, el helado viento de las llamas y vicuñas, conversa con la mínima hierba gris.
En estas desoladas altiplanicies dicen que habita Furufujué, el ave fiera e inasible con rostro de mujer, que tiene por morada el cielo. Sus plumas estàn hechas de viento lluvioso, su cola de largas nubes. Vuela por sobre los viajeros que recorren esos caminos antiguos y con sus alas translúcidas golpea amenazante sus cuerpos, tratando de ahuyentarlos.
Furufujuè ama la soledad, protege con amor a los còndores, Antes solìa tener amigos humanos, los divertìa con historias de estrellas fugaces, les cantaba las canciones del aire y la lluvia. Pero intentaron darle caza, Primero con una jaula de plata y luego con una red. Ahora detesta la compañía de la gente. Por eso no se le puede ver sino cuando se coloca contra el sol, entonces aparece en toda su extraña majestad alada y humana.


Una vez un hombre que venía del Norte se internó por aquellas soledades, en compañía de su amigo, un colla o indígena de la región, que le servía de guía. El ambicioso aventurero se proponía buscar el oro de los aimara, sin saber que era una empresa inútil, se sabe que el bello metal huye del hombre blanco, buscando siempre el centro de la tierra.


Al rebasar un picacho salió a su encuentro Furufujué. Sólo sintieron una ràfaga imponente, un viento punzante y extraño, Desde el aire, alas invisibles los acosaban llevándolos hasta un inmenso precipicio.
Al colocarse contra el sol, por escasos segundos, el hombre pudo ver al ave y cayò en el amor màs desgarrador que se haya visto. Tratò de atraer al leve ser aèreo con las màs bellas canciones, le ofreciò lucientes monedas y despuès devoción eterna.
Pero Furufujué leyò en su corazón y pudo ver la ambición que lo llevaba por aquellas tierras altas. Desde allì lo despeñó de un aletazo, lanzándolo al vacìo .
Sólo quedaron el guìa y las dos llamas que llevaban. Permanecieron allí impávidos, los tres, contemplando por largas horas el abismo con ojos indolentes, antes de buscar su guarida en las montañas.
A sus espaldas el viento contaba la historia.

sábado 7 de marzo de 2009

DOS ALEGRES AMIGOS

lunes 2 de febrero de 2009

EL PATILLAR DE TIO TIGRE


Un día, Tío Conejo vio que Tío Tigre arrojaba semillas de patilla por un campo grande.
-¡Qué tigre tan tonto! -pensó.
Pero en menos de tres meses Tío Tigre tenía todo un patillar. Las patillas eran verdes, brillantes ¡enormes! Seguramente estarían jugosas y dulces por denro.

El Conejo se acercó relamiéndose, mientras el Tigre regaba su siembra.
-Esteee...¡Buenos días, don Tío Tigre! ¿Me regalaría una patillita de las suyas?
-No he soñado.- fue la cortante respuesta.
-Pero ¿tal vez un pedacito, una tajadita?-insistió.
-No he pensado.-contestó el felino.- Es más, voy a cercar mi patillar, porque todas mis patillas las voy a vender. Habráse visto conejo más pedigüeño.. No he soñado compartir nada contigo ¡Fuera de aquí!
-¡Qué pichirre!-rezongó el Conejo y se fue con las ganas de se una patilla dulcita.

Al otro día cuando Tío Conejo pasó por allí , vio una gran cerca de alambre de púas rodeando el patillar y un letrero que decía:
PATILLAR DE TIO TIGRE.
PROHIBIDO EL PASO.
SOBRE TODO A TIO CONEJO
-Eso no es problema-se rió el travieso roedor.
Y cavando, cavando, que en eso son excelentes los conejos, hizo un túnel y fue a parar al centro del hermoso patillar. Sintió que una de las patillas más grande que las demás, le picaba el ojo.
-¡Esta es!
Se frotó las manos, castañeteó sus enormes incisivos y...dientes. qué digo, manos a la obra.
Tío Conejo abrió un rectangulo como una puertecita en la patilla. Al lado quedó u cuadrado de concha verde y lustrosa. Por la puertecita en la patilla empezó a comer la pulpa rosada y jugosa, dulcísima, y disparaba las semillas, tras, tras, tras. De pronto hasta estuvo dentro, come que te come, se comió la patilla enterita, y estaba tan fresco allí dentro que se quedó dormidito.
En eso apareció Tío Tigre. Venía a inspeccionar sus patillas, para ver cuáles estaban ya para vender. Se fijó en una patilla con una puerta, y vio al conejo dormido adentro. .¡Qué animal tan ladrón y descarado!-se dijo-Me las pagará.
Muerto de la risa, Tío Tigre colocó el rectángulo de cáscara de patilla a manera de tapón y el conejito quedó atrapado. Ni cuenta se hubiese dado, porque estaba tan dormido.
Sin embargo lo despertó la risa de Tío Tigre que decía:
-Allí lo voy a dejar. Esta noche montaré la patilla en la carretilla y lo botaré al basurero municipal. ¡Ja, Ja, Ja!
Tío Conejó se inquietó. En verdad era difícil salir de allí, el tapón estaba bien puesto. Empujó y empujó con sus patas traseras y nada.
Hasta que se le ocurrió una idea: Rodar.
Hizo fuerza y corrió como un hamster, hasta que la patilla empezó a rodar. Rodó y rodó hasta que golpeó la cerca y al fin la puertecilla se abrió. El Conejo salió, aliviado.
Anes de irse, vio un avispero bien grande en una mata de jobo.
-¡Tía Avispa, Tía Avispa, venga ya!-llamó
-¿Qué fue, mijito? -salió la señora Avispa afanada, secándose las manos con el delantal.
-No , pues, nada. Nada más que le conseguí un avispero nuevo, mire, tan grande como una casa. ¿Qué tal?
Y le mostró la patilla con el hueco abierto.
La tía Avispa se quedó admirada. Qué gentil era el Conejo. La familia toda salió, todas las hijas, nietas y sobrinas entraron entusiasmadas a su nuevo hogar.
¿Y cuánto es el alquiler de este apartamento? -dijo Tía Avispa.
-Nada, es completamente gratis.-respondió Tío Conejo colocando con fuerza el tapón.
Las avispas se quedaron allí, bravísimas. Aquel lugar no tenía ventilación.
Empezaron a aparecer en el cielo las estrellitas más atrevidas y traviesas, que son las que primero se asoman, antes que nadie. Tío Conejo se escondió a ver qué pasaba.
Enseguida vino Tío Tigre, con su carretilla, cantando un golpe tuyero:
¡Adiós Conejo del alma, oye del alma, cuando te volveré a ver!
Agarró la patilla y la cargó pero cuando la montó en la carretilla se le resbaló, y el golpe quitó el tapón. Entonces salió todo aquel ejército de avispas furiosas, persiguiendo a Tío Tigre que tuvo que lanzarse al río, a él que no le gustaba para nada bañarse.
El Conejo escondido se reía de lo lindo. Después le dio un poco de lástima con Tío Tigre. Pero ¿quién lo mandaba a ser tan tacaño?

ANTONIO ARRÄIZ y RAFAEL RIVERO ORAMAS son los dos escritoes que sacaron de los campos y montarascales de Venezuela a Tío Tigre y Tío Conejo y los llevaron a los libros, para que los niños lo conocieran. A ellos rendimos homenaje con esta versión de "El Patillar de Tío Tigre".

viernes 5 de diciembre de 2008

LOS TRES REYES MAGOS

En otros países, los niños esperan juguetes de los Reyes Magos. Para nuestros lectores pequeños un saludo de Navidad con este poema a los Reyes Magos del autor de "Azul", el gran poeta nicaraguense Rubén Darío.
LOS TRES REYES MAGOS (Rubén Darío, poeta de Nicaragua)

––Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso.
Vengo a decir: La vida es pura y bella.
Existe Dios. El amor es inmenso.
¡Todo lo sé por la divina Estrella!
––Yo soy Melchor. Mi mirra aroma todo.
Existe Dios. El es la luz del día.
¡La blanca flor tiene sus pies en lodo
y en el placer hay la melancolía!
–Soy Baltasar. Traigo el oro. Aseguro
que existe Dios. El es el grande y fuerte.
Todo lo sé por el lucero puro
que brilla en la diadema de la Muerte.
––Gaspar, Melchor y Baltasar, callaos.
Triunfa el amor, ya su fiesta os convida.
¡Cristo resurge, hace la luz del caos
y tiene la corona de la Vida!

viernes 1 de agosto de 2008

II TALLER DE LITERATURA INFANTIL "UNEFA"

DIRECCIÓN DE CULTURA DE LA UNEFA
Iniciando a los niños en el arte literario

Culminó con éxito el II Taller de Literatura Infantil de la Unefa, auspiciado por la Direcciòn de Cultura de esta Universidad.

Un saludo y muchas felicitaciones a los niños, miñas y jóvenes que culminaron con éxito nuestro II Taller de Literatura Infantil de la Dirección de Cultura de la Unefa. Todos son talentosos, plenos de fantasía y creatividad, nos asombraron con el brillo imaginativo de sus jóvenes mentes, con su alegre presencia llenaron un espacio importante en nuestro hacer cultural y dieron sus primeros pasos en el arte narrtivo y poético.
En el Taller compartieron afinidades, crearon cuentos y poemas y encontraron esa vena de escritores que todos llevamos dentro. Ellos son:
Mariana Coromoto Valderrama.
Eduardo Andrés Valderrama

Jhonn Arturo Arguinzones.
Jhois Ayrtón Arguinzones
.
Roberth Ernesto Angel
Grecia Villanueva
Leudys Rodríguez
Britani Angelivette Ibarra
Miguelangel Adrián Torrealba Díaz
Angel Emilio González
Ana María Rodríguez Coronil
María Fernanda Torrealba,
Anderson Zambrano.
Karen Zambrano
Ninoska Salazar.
Dubravska Gonzalez
Audrey Gonzalez
Ramón Roa.
Maria Laura Curcho
Yaicely Salazar
Leudys Rodríguez.
¿Cómo olvidar la gracia juvenil de Ana María y María Fernanda, la dulzura de Karen y Yaicely, la gran inteligencia de Miguel Angel, las travesuras patinadoras de Angel y Audrey, la chispa inteligente de María Laura, la tómida simpatía de Mariana, de Dubravska y de los aplicados hermanos Arguinzones?

Imposible no recordar la seriedad de Roberth y de Eduardo, y el ingenio de Ramón, que escondido tras su cachucha deportiva escribía excelentes cuentos. Recordamos con afecto la sonrisa angelical de Britany, narradora y poeta, de Grecia, y el talento asombroso de Anderson.

Queremos agradecer el apoyo brindado cada día a nuestros niños, con los refrigerios, la asistencia de protocolo y la excelente promoción del equipo de la Dirección de Cultura.
A continuación, algunas de las más bellas producciones literarias de estos inteligentes niños, niñas y jóvenes, que nos acompañaron en la aventura de acercarnos a la literatura.

EL UNICORNIO Y LA SIRENA
Miguelangel Torrealba


Había una vez un unicornio llamado Félix, sus padres eran los reyes de un gran bosque de unicornios. El pequeño príncipe Felix vivía feliz porque tenía todo lo que quería. Un día, cuando Felix estaba jugando, sus padres le dijeron que tenían que dejar el reino y evacuar la ciudad.
¿Por qué?- dijo Felix.
La mamá le respondió que era porque los humanos los estaban buscando para atraparlos o matarlos y por eso todos se tenían que ir.
-¡Yo no me quiero ir!- dijo Felix. Yo me quiero quedar.
-Si te quedas te van a matar, pequeño.
-Entonces déjame buscar mis juguetes.
-No, Félix, el tiempo se agota, vamos, en el camino te sigo, explicando.
-Corre, Félix, corre, apresúrate, te van a atrapar si no corres. Ya tu papá se adelantó con todos los demás unicornios. Tenemos que alcanzarlos.
-Mamá no puedo más, deja que me atrapen.
-No, tienes que seguir, ya vamos a llegar a nuestro escondite, allí podrás descansar, pero apúrate, estamos cerca.
Al fin llegaron a una cueva llenade flores y ramas en el corazón del bosque.
-Pequeño Felix, aquí podrás descansar pero sólo una hora. Porque cuando los soldados humanos escuchen el ruido que hacen nuestras patas al correr se darán cuenta y buscarán hasta debajo de las piedras y si nos encuentran aquí nos llevarán ante el rey humano y todos moriremos enjaulados.Así que descansa, nadie te va a molestar, duerme, pequeño Félix.
Atardecía cuando la reina madre despertó a su hijo:
-Levántate Félix, ya pasó la hora y todos los unicornios están afuera esperándonos.
Cuando salieron todos los unicornios se habían ido, sólo quedaba uno, tan joven como Félix, y cuando ese unicornio vio a la reina salir de esa cueva quedó impresionado pensó que todos se habían ido pero la reina y el príncipe estaban allí. La reina le preguntó
-¿Porque aún estás aquí?.
-Bueno, majestad, me dijeron que me quedara para recoger algunas frutas para comer y que me esperaban en lo alto de la montaña.
-Podemos ir con él, ¿verdad mamá?
-No hijo, es peligroso.
-Mamá , desde que salimos del reino sólo hemos sufrido y ahora si no nos vamos con él perderemos a nuestra familia y amigos.
-No hijo si vamos con él corremos el riesgo de perder nuestras vidas. Bien. Tú te quedarás aquí con él y yo llevaré la comida a los demás unicornios, a lo alto de la montaña.
-Pero entonces tú corres peligro mamá. Mejor vamos todos juntos a esa montaña.
-Bien. Pero…Eso sí, tenemos que ir muy rápido.
-Está bien mamá, correré lo más rápido posible.
Los cascos de Félix eran aún pequeños, por más que corría no avanzaba muy rápido.
-Estamos llegando, mamá.
-Sí hijo, estamos llegando.
La mamá había escuchado unos pasos y le dijo a Félix que se escondiera con el otro unicornio. Cuando los pequeños se escondieron vino un humano y mató a la reina. En ese momento Félix quería salir pero el otro unicornio no lo dejó le dijo que si salía lo iban a matar.
Félix empezó a llorar y su nuevo amigo le dijo que tenía que calmarse. Cuando llegaron a lo alto de la montaña no había ni un solo unicornio.
Se pusieron muy tristes.
El otro unicornio le dijo al príncipe Félix que corriera lo más fuerte que pudiese y se escondiera en el bosque. El pequeño unicornio se escondió por muchos años.
Al tiempo, Félix fue creciendo, creciendo, hasta ser un gran unicornio, como su padre el rey. Un día cuando fue al río a tomar un poco de agua se encontró a una sirena muy hermosa, cuando la vio se enamoró de ella. El único problema era que el unicornio no hablaba el idioma de las sirenas.
Recordó que todos los unicornios tienen un hada madrina. Pasó una semana tratando de recordar cómo llamarla, y al fin lo logró.
-¿Qué deseo pides, hijo.?
-Quiero hablar con la sirena.
El deseo fue concedido y el unicornio y la sirena se hicieron amigos, jugaban en el río y se contaron sus vidas. Un día Félix le dijo a la sirena que si quería ser su esposa.
-Pero estás loco, tú eres un unicornio.
En el fondo la sirena estaba muy feliz pero ¿cómo se iba a casar con un unicornio?.
Félix estaba muy triste. Llamó al hada para pedirle otro deseo.
Fue al bosque y el hada apareció de inmediato, diciéndole que le concedería el deseo.
-Madrina, el problema es que ella es una sirena.
-No puedo salir del agua-dijo ella.
-No importa. ¿Para qué son las varitas mágicas.? Vamos, manos a la obra. Y en un abrir y cerrar de ojos la sirena se convirtió en una bella unicornia. Félix estaba muy feliz. Se reinició con ellos el linaje real de los unicornios del bosque.

LOS SUEÑOS PLANTADOS María Laura Curcho.
Ayer corté una flor y vi hacia el cielo.
Pensé que era Dios quien esa rosa me dio
No me di cuenta de que una estrella me sonrió
Y apenas la vi cantó una canción.

Al escuchar cantar al océano,
Su voz quise imitar
Mas no puedo mitar una voz tan celestial.

Después fui corriendo en mi corcel,
Para poder ver el milagro de
Ver otra flor crecer.

Los Fantasmas de las Batallas.
Grecia Villanueva
Un día que llegamos de vacaciones a la finca de mi tío nos fuimos a un río y cuando llegamos sonaban los trotes de muchos caballos y soldados. Entonces nos fuimos de ese lugar, nos bañamos en otro lugar.
Cuando llegamos a la finca todo estaba muy oscuro y a los lados parecía que pasaban caballos y esclavos fantasmas y de golpe llegó la luz.
Entramos a la casa y se escucharon pasos y ruidos extraños y cuando fuimos a los corrales había cadenas oxidadas con sangre y vimos en los árboles soldados sin cabeza.

LAS HADAS LUMINOSAS

María Laura Curcho
Un día la reina de las hadas vio que el día estaba nublado, las nubes tapaban el sol y su precioso bosque estaba muy oscuro.
Se puso a llorar, en ese momento su Pegaso la acercó y la abrigó con sus alas ( en una especie de abrazo)
Luego la reina tuvo una idea, así que se subió al Pegaso y se recorrió todo el mundo en busca de hadas que hicieron algo para que su bosque estuviera iluminado.
Después de muchos días de volar encontró a cinco hadas-luciérnagas.
La reina las llamó hadas luminosas, luego las llevó a su bosque y lo iluminaron todo.

LA VIDA
Leudys Rodríguez

La vida es el sol
La vida es la luna
Y si todos cantáramos
Todos los días muy alegres
La vida sería
Más segura.

LA ESTRELLITA. Karen Zambrano

Había una vez una estrellita que era muy chiquitica y ella cuando veía a las demás estrellas decía triste: ¿por qué Dios me hizo tan chiquitica?
Y entonces un día le pidió a Dios.

¡Señor hazme más grande y yo seré feliz.!

Desde entonces fue la estrella más grande y más feliz del cielo.
Los hermanos Tigres....
Jhois Arguinzones.
Había una vez una familia de tigres que vivían en el bosque, ellos en total eran cuatro, los padres, y además los dos hujos Tigre y Tigrito. Un día unos cazadores mataron a sus padres, ellos lograron escapar pero tenían que seguir solos.
Un día tenían mucha hambre y vieron un filete, cuando fueron a comer los atrapó una red, eran cazadores- Los tigres trataron de escapar pero no podían, pasaron días y los separaron. Tigre fue a las peleas de Tigre y Tigrito al circo.
Pasaron diez años . Había un concurso de peleas de tigres Tigre iba a participar, y también el dueño del circo.
Ya estaba todo listo para las batallas, la primera sería entre Tigre y Tigrito. Al salir a la luz la gente aplaudía, pero ellos dos se vieron a los ojos y al reconocerse, se alegraron mucho. Con toda su fuerza rompieron la jaula de los tigres. La gente corría, ellos escaparon y vivieron felices juntos.

EL BARCO HECHIZADO ....Roberth Angel.
Una vez en el mar había un capitán demasiado malo que robaba barcos a los demás capitanes. Un día en el mar ocurrió una tormenta y el barco de los piratas se hundió. El murió, pero su espiritu muy bravo, decidió vengarse de la naturaleza, y ocurrió que donde él antes navegaba pasaban muchos barcos y todos iban desapareciendo en una neblina oscura . Realmente parecía que los barcos se quedaban en una isla perdida llena de fantasmas, y también estaban allí las almas de los piratas. Un día el espíritu del pirata decidió robar otra vez, pero un padre de la isla de Margarita fue hasta la isla donde se veía a veces el fantasma del pirata, lo bendijo y entonces aquel capitán malvado descansó en paz y regresaron todos los barcos que habían desaparecido.


El Angel que pintaba estrellas... Britany Ibarra
Erase una vez un angelito que se llamaba Gabriel a él le gustaba pintar estrellas porque él quería que los niños creyeran en él, qué mejor manera que pintando estrellas., cada una de un color radiante y distinto.Un día Dios le encargó una misión: que pintara a estrella más brillante, grande y más bonita que se pudiera ver en todo el universo y sobre todo que le gustara a los niños
El ángel Gabriel empezó con su misión hizo una estrella grande, bonita, pero sin luz. El Señor le dijo.
-Gabriel, te mandé que hicieras un estrella grande, bonita y brillante, esta estrella es bonita, grande, pero no tiene nada brillante, así que vuelve a intentarlo.
Gabriel se puso triste... con el corazón en mil pedazos agarró sus pinceles y sus pinturas y comenzó a pintar estrellas de todos los tamaños y en su mente pero algo me falta en esta estrella.
En ese momento pasó una luz tan brillante como la escarcha, la luz le dijo,

-Gabriel, úsame para que hagas la estrella perfecta.
El inmediatamente hizo lo que la luz le ordenó, pintó la estrella más grande, más hermosa y que alumbrara todo el cielo.
-He aquí tu estrella, Señor.
Dios se sorprenió y le dijo con una gran sonrisa

-Angelito, ahora sí pusiste empeño y corazón, te felicito,
Y el ángel al escuchar esto se alegró mucho y Dios le dijo.
-Ahora todos los niños podrán ver mejor mi creación y creerán más en mí.

La niña de la luna Ana María Rodríguez Coronil
Había una vez una luna que se sentía ignorada y solitaria, porque sus amigos no podían estar con ella.
Un ángel le apareció y le dijo.

-Tienes un deseo, luna,
Ella pidió que pudiera hablar con una persona. El angel se lo concedió. Le dijo. -Hablarás con una niña de nombre Estrella.
La niña escuchó una voz. Era la luna. Estrella se asustó pero la luna le dijo.

-No te asustes soy yo, la luna, que quiero conversar contigo.
La niña creció y después de muchos años murió y su espíritu ahora permanece dentro de la luna. Y por eso se dice que en las noches, se ve en las manchas que tiene la luna el rostro de la niña, que todavía permanece allí, hablando con la luna.

El Conejito mentiroso
Jhonn Arturo Arguinzones
Había una vez un conejo que era mentiroso y un día le dijo a su mamá que quería ir al campo y fue a una granja que había zanahorias y robaba 5 zanahorias y le dijo a su mamá que las encontró por ahí . Otro día el conejo se fue al bosque y se robò dos lechugas de un conuco, en eso dos amigos del conejo lo escucharon decir:
-Le diré a mi mamá que le conseguí estas lechugas.
Y los amigos se fueron a la casa del conejo y le contaron a su mamá.
Cuando llegó su mamá lo regañó y le pidió al conejito que no volveria a robar más.
Y no volvió a robar más.

LA TORTUGUITA QUE BUSCABA EL MAR
Ramón Francisco Roa Camacho.

Un día una tortuguita acababa de nacer y buscaba el mar, pero se confundió y se adentró en el bosque, fue pasando el tiempo y la tortuguita fue creciendo, ella no sabía si tenía familia, se sentía muy sola.

Luego encontró una amiga, era una hermosa pajarita, ella acompañó a la tortuguita, en su búsqueda del mar, la tortuguita hablaba y hablaba con la pajarita, le decía a la pajaritaque no sabía si tenía familia, ella muy optimista le decía que seguramente la tenía. Ellas seguían buscando el mar y después de tanto tiempo lo encontraron. Era hermoso, azul y tranquilo. La tortuguita se despidió de su amiga y se sumergió en el mar donde encontró a su familia y vivieron mucho tiempo felices y unidos.


LA ROSA PRETENCIOSA

Anderson Zambrano.
Erase una vez en un rosal una rosa llamada Rosángela. Ella era una especie rara, producto de un injerto. No tenía espinas y su color era blanco jaspeado de rojo. Era una rosa rara y bella, pero muy pretenciosa. Todos los días pasaba por la fuente y decía.

¡Qué bella soy.!
Todo el tiempo presumía en las narices de las rosas y les decía.
-Miren ustedes son todas unas descoloridas, son todas unas feas, y lo peor de todo es que tienen espinas, en cambio yo, soy de varios colores tengo ojos azules y no tengo espinas. Bueno me voy, porque debo ir a la peluquería. A arreglarme para verme más bella aún. Así que adiós, rosas, feas.
Rosángela seguía criticando y presumiendo.
Un día fue a la fuente como lo hacía cada día y cuando fue a ver su reflejo, un hombre la agarró justo por el tallo. Rosángela trató de escaparse, pero no pudo el hombre la apretaba demasiado fuerte, ella gritaba, ¡Auxilio, auxilio!
Y nadie la ayudó en su tragedia, cuando la cortaron. Ya en un jarróncito con agua, pensaba triste:
Yo criticaba a las otras rosas, las despreciaba por su belleza común y sus espinas. Pero si hubiese tenido espinas lo habría pinchado, y si no hubiera sido tan linda no me habrían capturado.

El árbol que hablaba. Angel Cham Gonzalez

Había una vez un árbol viejo que hablaba, pero tenía mucho miedo que una persona lo descubriera porque lo podrían serruchar. Entonces un niño lo escuchó hablar, y el árbol le pidió que no le contara a nadie, para que no lo fueran a cortar. El niño le dijo
-No te preocupes, porque mi sueño era encontrarte. Y el árbol le dijo
-¿Para qué me buscabas ?

El niño contestó.
Porque yo sabía que existe un árbol que habla y el ábol dijo
-¿Me guardas mi secreto?
El niño respondió:
-Claro, amigo. El niño guardó el secreto del árbol y fueron grandes amigos.
Un día, otros amigos del niño lo vieron hablando con el árbol. El niño les dijo:.

-No tengan miedo, recuerden que ustedes también su sueño era encontrar este árbol. Y los niños también guardaron el secreto. Unos meses después el árbol se estaba secando y los niño le dieron más de 40 cubetazos de agua. El árbol les contó que en poco tiempo moriría, pero su espíritu volvería más joven, en sus retoños, y serían amigos por mucho tiempo más.






miércoles 4 de junio de 2008

HISTORIA DE UN CABALLO QUE ERA BIEN BONITO

AQUILES NAZOA
Ilustraciones: FELIPE GARCÍA

Yo conocí un caballo que se alimentaba de jardines.
Todos estábamos muy contentos con esa costumbre del caballo; y el caballo también porque como se alimentaba de jardines, cuando uno le miraba los ojos las cosas se veían de todos los colores en los ojos del caballo.
Al caballo también le gustaba mirarlo a uno con sus ojos de colores, y lo mejor del asunto es que con los ojos de ese caballo que comía jardines se veían todas las cosas que el caballo veía, pero claro que más bonitas, porque se veían como si tuvieran siete años. Yo a veces esperaba que el caballo estuviera viendo para donde estaba mi escuela. El entendía la cosa y miraba para allá, y entonces mi hermana Elba y yo nos íbamos para la escuela a través de los ojos del caballo.
¡Qué caballo tan agradable!
A nosotros cuando más nos gustaba verlo era aquellos domingos por la mañana que estaban tocando la retreta y ese caballo de colores llegaba por ahi vistiéndose de alfombra por todas partes que pasaba.
Yo creo que ese caballo era muy cariñoso. Ese caballo tenía cara de que le hubiera gustado darle un paseíto a uno, pero quien se iba a montar en aquel pueblo en un caballo como ese, pues a la gente de ahí le daba pena; ahí nadie tenía ropa aparente.
Como sería de bonito ese caballo que con ese caballo se alzó Miranda contra el gobierno porque se inspiró en el tricolor de sus labios y en el rubio de sus ojos.
Ese caballo si se veía bonito cuando estaban tocando ahí esa retreta y el Señor Presidente de la Sociedad de Jardineros lo traía para que se desayunara en la plaza pública.
Que caballo tan considerado. Ese caballo podía estar muy hambriento, pero cuando los jardineros lo traían para que se comiera la plaza, el sabia que en el pueblo había mucha gente necesitada de todo lo que alli le servían, y no se comía sino a los músicos.
Y los músicos encantados. Como el caballo estaba lleno de flores por dentro, ellos ahí se sentían inspirados y se la pasaban tocando música dentro del caballo. Bueno, y como el caballo se alimentaba de jardines y tenía todos los colores de las flores que se comía, la gente que pasaba por ahí y lo veía esperando que los jardineros le echaran su comida decían: míreme ese caballo tan bonito que está ahí espantándose las mariposas con el rabo.
Y el caballo sabía que decían todo eso, y se quedaba ahí quietecito sin moverse para que también dijeran que aquel caballo era demasiado bonito para vivir en un pueblo tan feo, y unos doctores que pasaron lo que dijeron es que lo que parecía ese caballo es que estaba pintado en el pueblo.

¡Así era de bonito ese caballo!
Todo el mundo era muy cariñoso con ese caballo tan bonito, y más las señoras y señoritas del pueblo, que estaban muy contentas con aquel caballo que se alimentaba de jardines. ¿No ve que como consecuencia de aquella alimentación lo que el caballo echaba por el culito eran rosas?
Así, cuando las damas querían adornar su casa o poner un matrimonio, no tenían más que salir al medio de la calle y recoger algunas de las magníficas rosas con que el caballo le devolvía sus jardines al pueblo.
Una vez en ese pueblo se declaró la guerra mundial, y viendo un general el hermoso caballo que comía jardines, se montó en él y se lo llevó para esa guerra mundial que había ahí, diciéndole: mira caballo, déjate de jardines y de maricadas de esas y ponte al servicio de tal y cual cosa, que yo voy a defender los principios y tal, y las instituciones y tal, y el legado de yo no se quien, y bueno, caballo, todas esas lavativas que tu sabes que uno defiende.
Apenas llegaron ahí a la guerra mundial, otro general que defendía el patrimonio y otras cosas así, le tiró un tiro al general que estaba de este lado de la alcabala, y al que mató fue al caballo que se alimentaba de jardines, que cayo a tierra echando una gran cantidad de pájaros por la herida porque el general lo había herido en el corazón.
La guerra por fin tuvo que terminarse porque si no hubiera quedado a quien venderle el campo de batalla.
Después que terminó la guerra, en ese punto que cayó muerto el caballo que comía jardines, la tierra se cubrió de flores.
Una vez venía de regreso para su pueblo uno que no tenía nombre y estaba muy solo y había ido a recorrer mundo buscando novia porque se sentía bastante triste, ¿no ve que le mataron hasta el perro con eso de la defensa de los principios y tal?, y no había encontrado novia alguna porque era muy pobre y no tenia ninguna gracia.
Al ver ese reguero de flores que había ahí donde había muerto el caballo que comía jardines, el hombre cogió una de su gusto y se la puso en el pecho. Cuando llegó al pueblo encontró a su paso una muchacha que al verlo con su flor en el pecho, dijo para ella misma: que joven tan delicado que se pone en el pecho esa flor tan bonita. Hay cosas bonitas que son tristes también, como esa flor que se puso en el pecho ese joven que viene ahí. Ese debe ser una persona muy decente y a lo mejor es un poeta.
Lo que ella estaba diciendo dentro de ella con ese asunto, el hombre no lo escuchó con el oído, sino como lo oyó fue con esa flor que tenía en el pecho.
Eso no es gracia; cualquiera pude oír cosas por medio de una flor que se ha puesto en el pecho. La cuestión es que uno sea un hombre bueno y que reconozca que no hay mayores diferencias entre una flor colocada en el pecho de un hombre y la herida de que se muere inocentemente en el campo un pobre caballo.
Qué iba a hacer, le regaló a aquella bonita muchacha la única cosa que había tenido en su vida, le regaló a la muchacha aquella flor que le servía a uno para oír cosas: ¿quién con un regalo tan bueno no enamora inmediatamente a una muchacha?
El día que se casaron, como el papá de ella era un señor muy rico porque tenía una venta de raspado, le regaló como veinticinco tablas viejas, dos ruedas de carreta y una moneda de oro.
Con las veinticinco tablas el hombre de la flor se fabricó una carreta y a la carreta le pintó un caballo, y con la moneda de oro compro una cesta de flores y se las dio de comer al caballo que pinto en la carreta, y ese fue el origen de un cuento que creo haber contado yo alguna vez y que empezaba: "Yo conocí un caballo que se alimentaba de jardines".